Justificación fisiológica de la lipoaspiración

Justificación fisiológica para la lipoaspiración

Por el Dr. Héctor Gustavo Pinta, Especialista en Cirugía Plástica

En general, la primera razón para PERDER PESO es mejorar la forma del cuerpo. En otras palabras, la meta básica de un programa de reducción de peso es cosmético, y no el de quitarse kilos porque si. Pero a pesar de la tortura física y angustia mental que acompaña a regímenes de reducción de peso, ciertamente no hay garantías que la pérdida de peso resultará en menos centímetros en la zonas más molestas. En otras palabras, el éxito en la balanza frecuentemente no se traslada al modelado del cuerpo que se visualiza en el espejo.

Una revisión, de la evidencia disponible de aceptación general, concerniente al tejido adiposo y el efecto de la dieta y ejercicio sobre su metabolismo, provee la falacia del sentido común convencional con respecto a la pérdida de peso, y muestra, que cuando se ve desde el punto de vista biológico y fisiológico de la grasa, la Liposucción es realmente la propuesta más racional al problema de la distribución grasa y modelado corporal. Es importante, para el cirujano liposuctor, tener claro las bases del metabolismo graso, para aconsejar efectivamente a los candidatos de Liposucción acerca de los planes de nutrición y ejercicios apropiados, aunque se podría usar personal auxiliar para una más exhaustiva gestión educacional en esta área.

El interés por el modelado corporal y pérdida de peso es una de las mayores preocupaciones de la sociedad actual, por cierto linda con ser una obsesión. Se realizó una encuesta a 33.000 mujeres, aunque solo el 25% de ellas estaba realmente excedidas de peso (la mayoría mínimamente), el 75% de ellas se sentían demasiado gordas. El área de mayor interés fueron los muslos, el 72% de ellas estaban descontentas con esta parte de su cuerpo. Además, el 64% estaban descontentas con sus abdómenes, y el 61% con la región de las caderas.

El interés por la pérdida de peso comienza en una temprana edad. Un estudio de mujeres jóvenes (antes de los 20 años) mostró que aunque solo el 14% estaba realmente con sobrepeso, el 48% sentía que estaba muy gorda. De este grupo, el 52% se involucró con dietas y el 14% experimentó vómitos autoinducidos después de comer. Interesantemente, una encuesta indicó que una de cada ocho mujeres tuvo uno o más síntomas de anorexia nerviosa.
La base real para la obsesión con la gordura no es el peso en sí, sino la DISTRIBUCIÓN GRASA como determinante más importante del modelado corporal. Es útil rever algunos principios básicos para asentar un fundamento firme que permita entender el efecto de la nutrición, ejercicio, y liposucción en el metabolismo y distribución grasa.

Es importante entender que el tejido adiposo no es un mero receptáculo pasivo para el depósito graso, sino que es un órgano metabólicamente activo que tiene una función fundamental en la regulación del balance energético y su propio metabolismo. Los adipocitos o células grasas proliferan rápidamente durante el ultimo trimestre de embarazo continuando su crecimiento hasta la niñez, disminuyendo al final de la adolescencia. Sin embargo, su tamaño se podría agrandar durante la vida adulta. Una vez formada, parece que las células grasas no mueren. Durante la vida, estas cambian de tamaño como varíe el acúmulo de grasa pero, aún cuando se vacían, permanecen metabólicamente activas.

Hasta ahora se pensaba que nuevas células grasas no se desarrollaban en la vida adulta, pero recientes evidencias sugieren que bajo determinadas condiciones, el número de ellas puede aumentar derivadas del tejido mesenquimático. Una condición previa para este aumento en la población es el agotamiento en la capacidad de llenado de las células existentes. La exacta magnitud del estímulo requerido, sin embargo, es desconocida. Una vez formadas, persisten de por vida formando parte de la población de células grasas del individuo. Dado que, las células grasas son metabólicamente activas y participan en la regulación del metabolismo y almacenaje de grasa, la expansión en la población de ellas perjudicaría al que busca reducir el contenido graso de su cuerpo, ya que no desaparecerán espontáneamente.

Composición Corporal

Dado que el factor problema de la forma corporal se correlaciona mejor con la composición de grasa corporal y el patrón de distribución graso más que con el peso corporal en si, es útil entender los métodos para determinar la composición corporal.

Las tablas de standard altura/peso para determinar el peso ideal o deseable, inculcados en la mente de población, son de poca utilidad por su pobre correlación con el porcentaje de grasa corporal. Muchos individuos atléticos musculosos registran un sobrepeso en estas tablas a pesar de su bajo porcentaje de grasa corporal, puesto que el músculo pesa considerablemente mas que la grasa.

Una de las técnicas más exactas para detectar la obesidad, es la del pliegue de la piel. Sin embargo, el mejor método de determinación, es calcular el porcentaje de grasa corporal. Luego, utilizando los valores recomendados ( 13-15% para hombres; 25-27% para mujeres), uno puede determinar la cantidad de kilos de grasa que debe perderse para lograr el peso deseable.

El más exacto método para determinar el porcentaje de grasa corporal es el peso hidrostático. Desafortunadamente esta técnica requiere medios de laboratorio no disponibles para la mayoría de las personas. La más común técnica usada mide el grosor del pliegue de la piel, por supuesto requiere para realizarla de calibres especiales y la habilidad necesaria.

Un simple y razonablemente preciso método de determinación del porcentaje de grasa corporal es la medición de la circunferencia corporal en tres áreas. Con estas mediciones se obtienen constantes de una tabla, que son luego utilizadas en una ecuación aritmética para obtener el porcentaje de grasa corporal.

Desafortunadamente, a un gran número de individuos bien motivados que alcanzaron su peso deseado, le es aún imposible solucionar los defectos en su figura, incluso, siendo fieles a regímenes de dieta y ejercicios. Este problema ocurre por las diferencias genéticas en la distribución grasa ( también llamado patrón de distribución grasa familiar), y esta observación forma la base para la justificación biológica de la liposucción quirúrgica.

Se conoce poco acerca del patrón de distribución grasa familiar, excepto que está bajo un fuerte control genético. Se conoce que la distribución grasa cambia con los niveles de hormonas sexuales y también con el envejecimiento. Se han descripto cuatro patrones básicos:
1. Tipo Mediterráneo en el cual la grasa tiende a depositarse en cadera y muslos;
2. Tipo Nórdico en la región abdominal inferior;
3. Tipo Asiático en la región torácica y abdominal superior;
4. Tipo Africano en nalgas.
Sin embargo las grandes variaciones y combinaciones del patrón de grasa familiar le da a esta clasificación un limitado uso académico.
En general, puede clasificarse en dos tipos principales:
1. Tipo Androide o Central en el cual la grasa se acumula preferentemente en el tronco;
2. y el Tipo Ginecoide o Periférico en las extremidades.

De gran importancia clínica es el hallazgo de que el Tipo Androide o Central está asociado a un significativamente alto riesgo de Diabetes, hiperlipidemia, y enfermedades cardiovasculares. Recientemente, la Tomografía Computada ha probado ser un valioso método de determinación de la distribución grasa. Estudios usando esta técnica han mostrado que muchos hombres exhibiendo un tipo androide de obesidad, acumulan un considerable porcentaje de su grasa localizada centralmente, tanto en la cavidad abdominal como en el tejido subcutáneo. Esta grasa intrabdominal, por supuesto, no es accesible a la cánula de liposucción, por lo tanto el beneficio que puede ofrecer la Lipoaspiración en este tipo de individuos es mínimo. La grasa intrabdominal parece depositarse preferentemente en la cavidad abdominal superior, muchos hombres con este problema también desarrollan depósitos grasos subcutáneos en la región infraumbilical. Los depósitos de grandes cantidades de grasa intrabdominal dan como resultado la laxitud de la musculatura abdominal, agregando otro factor que limita una Lipoaspiración.

Mecanismo Set Point

Muchos candidatos para una Lipoaspiración se sorprenden al enterarse que la grasa corporal tiene una importante función biológica. La función de depósito graso, es para proveer una reserva de energía para usar durante los tiempos de escasez. Mientras esta circunstancia es rara en la sociedad occidental, hombres primitivos, así como otros miembros del reino animal, dedican una mayoría de su tiempo para cazar y buscar víveres para comer. Esos individuos que pudieron almacenar grandes cantidades de grasa corporal durante tiempos de excedentes de comida, adquirieron una clara ventaja para la supervivencia durante tiempos de hambre, pestilencia, y contaminación.

El almacenaje graso es una tan importante función biológica que el cuerpo posee un Mecanismo de Monitoreo Graso Interno el cual intenta mantener un nivel constante de grasa corporal. Este sistema, comúnmente llamado mecanismo Set Point, comprende interacciones complejas entre un Controlador Central, llamado Termostato Graso, y la periferia. Un componente importante de la parte periférica del sistema es el propio adipocito. Aunque el método de comunicación entre los componentes centrales y periféricos del sistema set point no ha sido aclarado, se sospecha que los adipocitos retransmiten información respecto de su grado de saciedad por medios bioquímicos. Posibles mensajeros químicos incluyen a la enzima Lipoproteinlipasa, la cual divide a los triglicérido almacenados en ácidos grasos y glicerol, que se liberan a la circulación. Algunos experimentos sugieren que el propio glicerol serviría como otro mensajero químico.

El mecanismo Set Point controla la movilización y utilización de grasa para el metabolismo energético primariamente por la alteración del Gasto Energético Corporal. Durante la carencia calórica, la tasa metabólica basal ( la cual explica el 70% de la utilización energética diaria) es disminuida hasta el 25-30% para compensar por la reducción de la ingestión calórica. El Mecanismo Set Point también dirige una reducción en los niveles de actividad espontánea a fin de que se conserve energía adicional. Esto se traduce por la fatiga y letargo que muchos individuos experimentan en una dieta reductora rigurosa.

Aunque el Mecanismo Set Point esta bajo un fuerte control genético, evidencias sugieren que pueden ser alterado por la dieta y el ejercicio.

Porque fallan las Dietas Reductoras

Una comprensión del concepto Set Point da la base biológica de la falla de la mayoría de las dietas reductoras. Estadísticas muestran que más del 90% de individuos que perdieron peso con dietas reductoras, lo recuperaron todo o más dentro de los 2 años. Dado que en realidad el cuerpo no puede distinguir entre una estricta dieta reductora y el hambre introducido por el medio ambiente, no sorprende que las dietas reductoras implican una batalla inútil contra el Mecanismo Set Point. Cuando el cuerpo se enfrenta a una dieta reductora, espontáneamente baja la tasa de metabolismo basal, tanto como los niveles de actividad espontánea. En las etapas iniciales de una dieta los depósitos grasos no son movilizados, sino que realmente son conservados. Inicialmente se utilizan los depósitos de glucógeno corporal, y como cada molécula de glucógeno precisa 3-4 molécula de agua, la depleción de ambos se asocia con una rápida pérdida de peso durante los primeros días de la dieta. Luego del agotamiento del glucógeno, se utiliza la proteína muscular en preferencia a la movilización de los depósitos de grasa corporal.

Cuando finalmente los depósitos grasos son movilizados, las células grasas vaciadas son las primeras en almacenar grasa al ocurrir un excedente calórico. Experimentos demostraron que animales de laboratorio privados calóricamente, pueden crear depósitos grasos 20 veces mayores, comparados con otros saciados de la misma constitución genética. Estos hallazgos proveen las bases fisiológicas para el síndrome yo-yo de pérdida de peso seguida de una rápida recuperación del mismo.

Debido a los cambios metabólicos inducidos por el Mecanismo Set Point , participantes de un programa de reducción de peso no experimentan la pérdida de peso aritméticamente pronosticada por la ecuación del balance energético (calorías ingeridas – calorías perdidas = gramos de grasa almacenada dividido 9. Desafortunadamente, la pérdida de peso en más lenta.

Aunque muchas dietas dan como resultado una importante pérdida de peso, en muchos casos esto no tiene relación con una mejora en la forma corporal, la cual generalmente es el factor de motivación principal. Recientemente diferencias dilucidadas en el metabolismo graso en diferentes depósitos subcutáneos aclaran estas observaciones clínicas. Hay marcadas diferencias en la actividad metabólica de las células grasas abdominales y femorales en la mujer, y las diferencias en esta actividad metabólica son más pronunciadas durante el ayuno. El resultado de estas diferencias es la preferente movilización de grasa desde la región abdominal preservando los depósitos grasos femorales. Esta evidencia sugiere que los depósitos grasos pueden ser de dos diferentes tipos, sitios metabólicamente activos y sitios de reserva.
La resistencia de la grasa de reserva a los regímenes de reducción de peso provee la mayor justificación biológica para la alteración de la distribución de la grasa corporal mediante la Liposucción Quirúrgica.

El papel del Ejercicio en los Programas de Pérdida de Peso

El segundo componente de la mayoría de los programas de reducción de peso es el ejercicio. Hasta recientemente, el ejercicio jugó un rol secundario a la dieta en la pérdida de peso a causa de dos conceptos básicos erróneos:
1º El ejercicio debe ser estrenuo y prolongado para ser efectivo en provocar la pérdida de peso.
2º el ejercicio aumenta el apetito y de esta manera anula algún beneficio ganado de la utilización calórica.

El renacimiento de la aptitud física, sin embargo, ha precipitado una racha de investigaciones respecto del ejercicio, y los resultados han probado la falacia de esta sabiduría popular . En realidad, el ejercicio probablemente es el componente de mayor importancia de un régimen reductor de peso exitoso. Sin hacer caso de la extensión o duración del ejercicio, consume calorías y además éste es acumulativo. Aunque el ejercicio estrenuo y prolongado incrementa la ingestión de comida, estudios de individuos participantes en tales actividades mostraron que aunque ellos ingirieron un promedio de 20% mas calorías diarias, su peso es 25% menor que sus contrapartes sedentarias.
Tal vez, el más importante beneficio del ejercicio desde el punto de vista de la reducción de peso es que produce un aumento de la tasa de metabolismo basal. La importancia de este aumento es la de contrarrestar su descenso inducido por la privación calórica. El ejercicio preserva ( y en muchos casos aumenta) la masa muscular magra. El ejercicio aeróbico regular, resulta en un incremento en el número de mitocondrias quemadoras de grasas por gramo de tejido muscular, observaciones probadas por biopsias musculares. Hay considerable evidencia que el ejercicio aeróbico regular, diminuye el mecanismo Set Point.
Una importante parte del beneficio del ejercicio aeróbico regular en un programa de reducción de peso, es que incrementa la capacidad cardiorespiratoria.

Para ser efectivo en el aumento del consumo graso y en la mejora del estado cardiorespiratorio, el ejercicio debe ser de tipo aeróbico. Esto implica una actividad rítmica prolongada de los músculos largos de las piernas y brazos, como ser una caminata rápida, trote corto, nadar, remo, ciclismo. Investigaciones demostraron que para inducir al estado cardiorespiratorio, el ejercicio debe elevar la tasa cardiaca por 12 a 15 minutos continuos. Sin embargo, debe ser prolongado para inducir a los cambios metabólicos requeridos para el incremento de la oxidación grasa. Investigaciones demostraron que para beneficiarse en la reducción de peso, el ejercicio debe ser lo suficientemente largo y/o intenso para demandar 300 calorías si son realizadas 3 veces por semana, o 200 calorías si son realizadas 4 veces por semana. Ejercicios que demanden más calorías, por supuesto, aumentarán la tasa de pérdida de grasa.

Un importante aspecto de la reducción grasa mediante el ejercicio son los hallazgos que en animales de laboratorio, los depósitos grasos internos pueden ser movilizados mas rápidamente que de los subcutáneos. Esto es particularmente significativo en hombres los cuales poseen grandes depósitos intrabdominales.

Al menos 2 meses de este plan combinado de dieta y ejercicio son necesarios para mejorar la capacidad metabólica muscular. Cuando se realiza esta combinación, la pérdida de peso es el 85% de grasa, cuando es a expensas de dieta únicamente, el 70% de grasa y el 30% músculo. La importancia de esto está en que una vez perdida es difícil para los adultos recuperar la masa muscular. La mayoría del peso recuperado luego de dietas en adultos es grasa en vez de músculo, por esto, después de una serie de dietas no exitosas, el porcentaje de grasa corporal en adultos frecuentemente aumenta. Dada la realidad que el tejido muscular es el predominante utilizado para energía, esto tiene siniestras implicancias para adultos quienes intentan perder peso únicamente por dietas.

A pesar de considerables evidencias científicas para lo contrario, el mito que es posible movilizar selectivamente grasa desde áreas corporales por ejercicios de esas regiones localizadas, persiste en la mente de muchas personas. Biopsias de grasa abdominal, luego de ejercicios vigorosos y prolongados de los músculos abdominales, demostraron que no se movilizaba la grasa sobre esos músculos. Otras realizadas en brazos de tenistas, no mostraron diferencias de tejido adiposo entre el dominante y el no dominante. Estos estudios prueban que para la movilización subcutánea de grasa el ejercicio debe ser aeróbico en vez de regional. Esto no le quita valor a los ejercicios localizados los cuales tonifican los músculos ejercitados, especialmente los abdominales, mejorando la forma corporal.

Desafortunadamente, si bien el ejercicio es de considerable valor para la reducción de la grasa corporal, tal porcentaje de reducción grasa a menudo no se traslada a centímetros quitados de las áreas problemas. Al mismo tiempo, en los casos de perdida grasa inducida por dieta, el patrón o secuencia de movilización de grasa subcutánea desde varias regiones esta bajo un fuerte control genético.
Estas observaciones dan la justificación fisiológica para la Liposucción Quirúrgica.

Efecto de la Dieta y el Ejercicio en el Mecanismo Set Point

Aunque el Set Point está bajo un fuerte control genético y este consecuentemente varía de una persona a otra, evidencias sugieren que la apropiada nutrición y ejercicio, baja el Set Point. Mientras el efecto de la nutrición sobre el Set Point varía de persona a persona, es importante que individuos con intenciones de realizar programas de reducción de peso entiendan la operación básica del Sistema Set Point y se esforzasen para existir en una forma armónica con este, en vez de luchar contra sus poderosas defensas.

Evidencias actuales sugieren que no todas las calorías son creadas de igual manera. Uno de los principios básicos de viejas teorías nutricionales, sostiene que sin hacer caso del tipo de la comida ingerida, el organismo trata una caloría de energía en idéntica forma indiferente de su fuente. En otras palabras, comiendo 100 calorías en forma de vegetales frescos, producirían el mismo efecto como comiendo 100 calorías en forma de una pizza cargada de grasa. Experimentos demostraron sin embargo, que animales pueden extraer y almacenar calorías desde comidas ricas en grasas más eficientemente que desde otras fuentes. Animales mostraron que un aumento en el contenido graso de la dieta resulta en un incremento del peso comparados a otros similares alimentados con dietas bajas en grasas compuesta por un idéntico número de calorías. Los animales estabilizados en estos pesos elevados, incrementando sus depósitos de grasa corporal, bajo stress experimental espontáneamente comen la precisa cantidad de comida necesaria para mantener este nuevo peso. Es decir, estos animales elevan el Set Point y lo mantienen por alteración de su respuestas alimentarias y metabólicas a varias condiciones del medio ambiente.

¿Cuál es el propósito biológico de elevar el Set Point inducido por dieta? Los animales dedican un gran porcentaje de su actividad diaria a cazar para tener comida, y si se les ofrece una posibilidad para consumir un exceso de calorías, particularmente de alta densidad, como grasa, ellos de buena gana lo hacen. Si en su hábito natural hubiera encontrado alimento con mayor densidad calórica que su comida normal, sería de valor para su supervivencia si el Mecanismo Set Point del animal pudiera elevarse para permitir consumir más comida que normalmente comería.

Estudios en animales de laboratorio mostraron que la actividad aeróbica regular baja el Set Point. El mecanismo exacto es desconocido, pero en animales y hombres que realizaron ejercicios moderados en forma regular se redujo la grasa corporal almacenada, con lo cual bajaron de peso. Individuos atraídos con ejercicios aeróbicos regulares ( caminar ), al menos 30 minutos por día, 5 veces por semana, gradualmente pierden peso aunque no realicen dieta.

El efecto del ejercicio sobre el Set Point, sin embargo, parece variar significativamente de una persona a otra lo mismo que otras variables biológicas. En otras palabras, la movilización grasa por ejercicio varía tremendamente entre individuos incluso cuando ellos sigan similares programas de dietas.

Algunas investigaciones sugieren que el número de células grasas una persona tiene acumuladas podría ser un importante factor para determinar el efecto del ejercicio sobre el Set Point, aquellos con más células grasas requieren actividad más vigorosas o sostenida para producir un efecto notable. Esta teoría aunque atractiva no ha sido probada.

Observaciones de la relación entre el peso y la inactividad, sugieren que la actividad física es necesaria para un normal balance energético. En general, animales silvestres engordan cuando se preparan para invernar o emigrar. Mientras se preparan diminuyen marcadamente su actividad mientras comen todo lo posible. Parece como si esta inactividad sirviera como una señal para acumular grasa corporal. Similarmente, estos animales en cautiverio engordan cuando sus niveles de actividad disminuyen. Muchos científicos sospechan que el organismo percibe que la inactividad significa que una nueva fuente de alimentos se ha encontrado y responde levantando el Set Point aumentando los depósitos de esta energía disponible como grasa para incrementar la energía almacenada para el uso durante épocas cuando la comida escasea.

Ciertas drogas, nicotina y anfetaminas, fueron consideradas como la causa de reducción de peso por efecto directo y por descender el Set Point. El individuo que deja de fumar experimenta una suba de peso en un promedio de 8 a 10 kilos. En el caso de las anfetaminas, tan pronto se discontinúan su uso, vuelve rápidamente a el punto previamente normal, sugiriendo que el Set Point regresa al normal después de dejar de tomarlas. Los posibles efectos adversos de estos agentes, por supuesto, impiden su uso como ayuda en reducir el peso corporal.

Dietas

Aun cuando la discusión de una apropiada nutrición y dieta está mas allá del alcance de este informe, cirujanos que aconsejan a sus pacientes respecto de la liposucción, deberían estar enterados de sus principios básicos. La palabra clave es equilibrio. Para ser exitoso, debe ser un compromiso de toda la vida, y como la mayoría de las dietas populares generalmente no son equilibradas, están sentenciadas a fallar. La mayoría de estas novedosas dietas son tan solo variaciones sobre temas previos, que han sido nuevamente puesto en boga, por profesionales basados en “nuevos avances científicos”.

En oposición a esto, no hay evidencias que ningún alimento o combinación de estos, tenga algún efecto especifico en la quema de grasas. Desafortunadamente, la mayoría de estas dietas finalmente fracasan por ser insulsas o aburridas. La meta de las dietas debería establecer hábitos nutricionales saludables persistentes de por vida. Esto requiere que sea flexible y gustosa, es decir , balanceada. En la dieta popular promedio, la cantidad de calorías ingeridas son el 40-50% en grasas, el 40-50% en hidratos de carbono, y el 10-20% en proteínas. La mayoría de los especialistas del tema están de acuerdo que la mejor composición es el 60-70% en hidratos de carbonos, 20-30% en grasas, 10-15% en proteínas. Observaciones experimentales demostraron que la composición de la dieta es tan importante como el número de calorías ingeridas. Las calorías originadas de grasas o hidratos de carbono refinados son mas fácilmente almacenadas en el organismo como grasa, y evidencias sugieren que dietas ricas en grasas elevan el Set Point.

Nutricionistas recomendaban las grasas saturadas solo en un tercio de la dieta grasa. Recientes evidencias indican que grasas monosaturadas (aceite de oliva, etc.) son tan efectivas o tal vez más, en descender la relación de lipoproteínas de alta a baja densidad, que las grasas polisaturadas. La mayoría de los hidratos de carbono deberían ser no refinados, dado que, son rápidamente absorbidos a la circulación, elevando de la misma manera los niveles de glucemia estimulando la liberación de Insulina, la cual desciende los niveles de glucosa y estimula la síntesis de triglicéridos, de tal modo estimulando hambre. Los hidratos de carbono compuestos son digeridos y absorbidos de forma más lenta, resultando fluctuantes niveles de glucosa y liberación de insulina. Las fibras presentes en hidratos de carbono no refinados ayudan a la producción de saciedad, aceleran el tránsito gastrointestinal, dando como resultado la disminución de la absorción de calorías. El nivel de calorías de una dieta apropiada, debería ser calculada de tal manera que la pérdida de peso no exceda 1 o 2 Kg. Por semana. Una pérdida más rápida, estimularía a las defensas productoras de hambre.

Conclusiones

Muchos individuos pueden cambiar la forma de su cuerpo mediante la realización de un programa racional de dieta y ejercicio. Muchos más, sin embargo, nunca están satisfechos completamente con los resultados de estos intentos y experimentan una batalla constante con las recurrentes combas localizadas de grasa. La frustración resultante hace que ellos fácilmente sean víctimas de los esquemas de pérdida de peso y tretas de modelado corporal, con los cuales la sociedad está constantemente bombardeada. Incluso personas inteligentes, racionales y educadas sucumben a la tentación de esas hábiles promociones, a causa de la obsesión general con la forma corporal y un poderoso deseo de modelar rápidamente el cuerpo para hacerlo mas atractivo.

La Liposucción quirúrgica está realmente justificada desde un punto de vista biológico y fisiológico dada la disposición de la grasa localizada y su respuesta a los planes de dietas y ejercicios. En contraste a estos, en donde sólo disminuye el tamaño de las células grasas a medida de que la grasa es movilizada, el éxito de Liposucción está en la extracción de los adipocitos. Así, la Liposucción ofrece una extracción localizada y controlada de las células, en oposición al patrón determinado biológicamente de movilización grasa, inducida por dieta y programas de ejercicio.

Pero la Liposucción debe ubicarse en una perspectiva apropiada. Sin duda, no es una licencia para abandonarse y comer todo lo que se quiera para el resto de la vida . Por el contrario, debería ser parte de un triple ataque a la disposición grasa localizada, unida a una apropiada dieta y un programa de ejercicios. Para muchos , es un poderoso factor de motivación para realizar y mantener tal programa.